LA VERDAD

A veces suena una pieza que despierta los sentidos, la necesidad de transcender.

Descubres la importancia y no siempre aparece tu nombre. Tal vez la mentira disfraza de carnaval los pasos de tu silencio. Es el remedio casero de quien todo lo sabe y nada lo puede, la vecina que invade tu verdad.

Te centras en las palabras que hablan de ti pensando en la inmortalidad, la gloria soñada en “Fausto.”  Te sitúas con la cancela que chirria el dolor de tus huesos, la necedad de buscar. Limitante es la verdad ante las olas en duelo, naufragando en un intento pacificador.

Amén, diría el catecismo mirando al cielo. Abandonada queda el alma si no aparece el milagro. ¿Dónde encontrar a Dios? Quizás la memoria de otros tiempos nos habla de felicidad, instantes donde el Todo cincelaba el vacío. Verdad es la piedra angular, sujeto que piensa más allá de su viento.

Comienza la obra y nadie ha previsto el guion. La muerte aparece sin permiso, es el caos. La trama hablaba del protagonismo virginal al ser yo y no me encuentro. La butaca languidece, el ruido enarbola la bandera del pudo ser al saberse finito. Clausurada queda la verdad por falta de personal, próximo estreno por determinar.

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