La mujer más increíble del mundo

A lo largo de la vida nos cuentan muchos relatos sobre el amor.

La teoría de los trenes, los cuentos de hadas, el amor romántico… Buscamos un rescate más allá de nuestra rutina diaria. Nuestra imaginación es muy amplia, tanto como la tozudez de nuestros ojos. Buscamos en la pareja méritos personales y sociales. Si hemos alcanzado nuestro objetivo, utilizamos la razón como herramienta para dotarnos de felicidad. Un recorrido perfecto en su diseño y ejecución. Pero, ¿y el amor?

A veces pensamos que lo primero es lo primero y el amor ya llegará. Racionalizamos una dimensión que carece de argumentos ya sean culturales, emocionales y materiales. El amor traspasa las palabras convirtiéndose en el gran misterio de la vida. Hay personas que lo utilizan para fines que nada tienen que ver con él. El resultado es obvio, el engaño es limitado en el tiempo.

La infelicidad es el premio para quienes reducen a un contrato social la proyección de nuestro ser espiritual. La pareja perfecta no existe, aunque se haya comerciado con ello. La desnudez de lo que sentimos, sin estar condicionados, se convierte en un posible camino para experimentar el amor en su plenitud. ¿Quién toma la decisión? No olvides quién eres y lo que realmente te hace feliz.

La mujer más increíble del mundo no es perfecta.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Ir arriba