¿Amigas Íntimas?

No siempre se cumplen nuestras expectativas en una relación.

¿Quién no ha tenido una gran amiga, o personas de mucha confianza, en su vida? La amistad es una de las propiedades más saludables de nuestro carácter social. Es cierto que no siempre es posible mantener relaciones fluidas. Todos estamos sujetos a cambios personales. Existen varios principios fundamentales para tener amistades sanas. Es necesario destacar el “grado de exigencia”, fidelidad, pertenencia… Todos estos matices surgen de un denominador común, el respeto. Sin la consideración adecuada no es posible sostener una complicidad.

En numerosas ocasiones desenfocamos nuestra perspectiva, es decir, lo que esperamos del otro. Solemos desear ser el centro de atención, escuchados en cualquier circunstancia, reconocida nuestra contribución. Sin darnos cuenta solemos olvidar la necesidad que puede experimentar el amigo. La posición dentro del grupo -pasiva o activa- son determinantes para sentirnos implicados. Si no siembras es difícil cosechar. Es cierto que existe, a veces, un grado considerable de egocentrismo o dependencia, deberás considerar si es el momento de marcharse.

No siempre el afecto es para toda la vida. La infancia suele tener un contexto, la adolescencia otro, al igual que las diferentes etapas que nos determinan. Es ahí donde el arte de reconocer, elegir a las personas, es fundamental. Es cierto que no todos tenemos las mismas capacidades. Un ejemplo lo encontramos en las habilidades sociales que podamos desarrollar. Este hecho no determina que seas mejor, o peor, influencia en la otra persona, la amistad es otra cosa.

No podemos olvidar una cuestión considerable, la intencionalidad. Si un amigo nos acepta como somos, sin “exigirnos” constantemente, es un indicador fiable del nivel de empatía. Si nos intenta condicionar con mucha insistencia, hay que poner en duda sus consejos. No somos el reflejo de nadie salvo la proyección de nuestra propia autenticidad. Nuestro camino es único y personal, es decir, no es mejor, ni peor, que otro, solo es diferente. Acomplejarse no es una respuesta ante cierta clase de improperios. Nadie es superior a ti, aunque te hagan sentir por debajo del fango. Sal de esa relación si ese estado de ánimo se repite constantemente.

Sé valiente y expresa lo que te define, si no te aceptan, ellas/os se lo pierden.

Juan José González-Albo

 

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