Exclusividad con fracaso

La avidez por ser único dinamita tu existencia.

De sobra es sabido el grado de competencia que se experimenta en muchos escenarios sociales. Quién no ha presumido de tener los mejores juguetes, la mejor conquista sentimental o simplemente considerarse la más perfecta de las criaturas. Nos preparamos constantemente para ser más competitivos, por adquirir el mayor bienestar posible. Es importante demostrarse que no hemos fracasado. El legado del maestro anhela ser superado por su alumno, diría cualquier aprendiz de sabio.

Las normas suelen arbitrar, aconsejar ante los desafíos del tránsito. Si eres fiel caminarás seguro, pero qué ocurre con los que hacen trampa. Es uno de los grandes dilemas existenciales. Si observo que un individuo sonríe cuando se apodera de lo que no es suyo, puede generarme la reacción de querer vivirlo. Se hace evidente la satisfacción de la conquista, pero no de la consecuencia. Si hemos decidido apostar por lo económico, solo conseguiremos dinero.

Muchas relaciones sentimentales nacen por alcanzar una posición social -mi pareja posee una gran empresa-, otras porque desean una segunda madre -mi esposa lava, plancha, cocina y me arropa por las noches-, ni qué decir sobre las que desean un segundo padre. Se hace evidente la falta de honestidad ocasionando el costo menos esperado. La vencedora no siempre gana. Podrás haber conquistado tu deseo, pero has hecho fraude. Todo tiene un precio y siempre se paga cuando menos te conviene.

Los atajos despiertan la falsa creencia de ser más inteligente. Al final el premio se transforma en soledad, inseguridad y temor a perderlo todo. Podrás lograr sin medida lo material, una cuenta bancaria desorbitada, una vida llena de éxitos… De nada sirve alcanzar la cima si nadie te acompaña por lo que eres. La felicidad no se consigue poseyendo, ni menospreciando, ni vanagloriando tus dones. Hemos nacido para otra cosa.

Ama y déjate seducir.

Juan José González-Albo

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Ir arriba