PIEDRA, PAPEL O TIJERA

Las apuestas no son ningún juego.

Los modelos de ocio avanzan bajo la influencia de las posibilidades de un determinado lugar. El poder adquisitivo, no educado, genera la posición del “yo lo valgo”. Como tengo dinero licuado en poder desarrollo la exclusividad del único. La situación se complica cuando queremos imitar sin hacernos las preguntas correctas. ¿Dónde está el truco? Ser competitivo se ha convertido en un ideal de referencia incuestionable. Todo se analiza en función de este principio, da igual el coste humano. Ser el mejor genera la necesidad de garantía.

Dos verdades indiscutibles enmarcan el comienzo y el final de nuestra vida. La voracidad del mercado no respeta ninguna individualidad, vales lo que tienes. De ahí surge la necesidad de construir un bunker en lo más recóndito, la frontera está en juego. Las imágenes de los cementerios marinos, donde el cayuco decide, se han normalizado. Nadie quiere abandonar su familia, el lugar donde ha pasado su infancia. Ilegal es la palabra que lo justifica todo, es la amnesia que neutraliza cualquier conato de preocupación.

Todos somos emigrantes, estamos de paso por esta tierra a la que llamamos nuestra. Piedra, papel o tijera no deberían decidir. El orden que hemos creado alimenta las reglas. Si alguien viene a casa sin invitación respondemos con fuego, ya lo sabían. Todos contribuimos asintiendo el temor del azar. El mundo tiene barrios y calles, la mudanza es cuestión de tiempo.

 

¡He sacado tijera!

 

Juan José González-Albo.

 

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